Llano Santos: La felicidad de un pueblo

Mi abuelo solía hablar mucho sobre su vida y la manera como se crió en Llano Santos, un pueblo ubicado en la provincia de Coclé, donde tuve la dicha de ir muchas veces a visitar a mi familia. Agradezco a las personas de allí porque eran muy cariñosas y acogedoras. 

Tal como mencionaba mi abuelo, la vida es este poblado es serena y llena de mucha felicidad, se respira paz, que en este lugar se siente de manera distinta y tiene una connotación diferente, más allá de una simple palabra abstracta que solemos decir cada vez que nos sentimos tranquilos: se percibe en las sonrisas de las personas con las que puedes hablar por horas, como si las conocieras de toda la vida.

Mi infancia fue tan fugaz que cuando visité por primera vez Llano Santos, mi familia quedó perpleja de lo mucho que había crecido.

El pueblo es poco frecuentado, pero muy amado por quienes lo conocen. En cuanto llegas puedes observar un pequeño parque donde los niños se divierten y suelen pasar tiempo con amigos y familiares. También hay una pequeña iglesia cerca a la que una vez pude entrar y quedé impresionada por el tamaño, pues es un poco estrecha, pero muy bonita; es de color blanco y tiene unos adornos en la parte superior del techo.

Alrededor de la edificación habitan personas en casas medianas de colores pasteles. Al ingresar al centro del pueblo es posible observar, al lado derecho, el cementerio principal, allí es donde está sepultada mi bisabuela junto a mi bisabuelo. 

Amo, sin duda, este sitio. Siempre iba para celebrar reuniones familiares, aunque a veces no tenía idea de quiénes eran algunas personas; me conocían, pero yo a ellos no, ya que me habían visto cuando era una recién nacida. Una anécdota que puedo recordar es que hacía mucho calor en casa de mi difunta tía, donde hacíamos las fiestas; aunque me gustaba ir porque había un hermoso miniarbolito en el patio delantero, que nos daba un poco de fresco. Un tío tenía una finca en la parte trasera de aquella residencia, había varias cabritas y un caballo; también, una tortuga inmensa, y me impresionó verla la primera vez. 

El lugar donde solían vivir mis antepasados era simplemente un lugar puro y feliz, el ambiente era de muchísima alegría, y me gustaría volver a estar allí.

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