Una Madre Sustituta

CRÓNICA – UNA MADRE SUSTITUTA

Por: Solangel Pérez

 

La señora Angélica, como de costumbre se encontraba haciendo los quehaceres de la casa, todo indicaba que sería un sábado sin mayores contra tiempos.  Sin embargo, la rutina y lo cotidiano tuvo un giro de 180 grados repentino.

El hijo mayor de nombre José Luis, vivía con ella desde hacía un tiempo, luego de terminar una relación algo complicada. Lucho había decidido ocupar la mañana del sábado para realizar todas las diligencias pendientes; una de ellas y la más importante, visitar a su hija menor que vivía en casa de la bisabuela materna, junto a la madre y otros hermanos. Al llegar al hogar su gran sorpresa fue encontrar a la pequeña Sol y el resto de los niños en un estado lamentable Los pequeños se encontraban solos con la adulta mayor, quien no podía atenderlos debido a lo avanzada de la edad.

El joven tomar la decisión de llevarse a la niña para la casa; es ahí donde comienza la señora Angélica hacer un rol de madre ya que José Luis siendo hombre no tenía la menor idea de cómo criar a una niña de tan solo dos años.

Angélica a los 56 años y madre de 7 hijos, volvió nuevamente a retomar ese conocimiento aprendido de hace muchos años atrás, pues todos sus hijos pasaban los 18 años.

Las primeras noches fueron de adaptación ya que retomar los biberones y los pañales ya no eran parte de su vida, pero logro nuevamente hacerlo con mucho amor.

Ha medida que pasaban los meses todo se iba haciendo mucho más fácil ya que la niña desde pequeña fue muy amorosa y logro adaptarse fácilmente. La señora Angélica contaba con el gran apoyo de su esposo Lucho y padre de todos sus hijos con el que había formado una gran familia. Siempre responsable y caballeroso, nunca dejó que ella trabajara y en esta oportunidad tampoco la dejo sola y acoge a la niña, su nieta como su propia hija.

Llego el tiempo de entrar a la escuela y fue este posiblemente el momento más difícil que tuvo que enfrentar, Sol necesitaba otro tipo de atenciones y Angélica no estaba para estos trotes. Sin embargo, sin más dilación también enseñó a la niña escribir y leer entre otras cosas, muy a pesar de que ya había perdido la práctica.

La dedicación y entrega que tuvo con la nieta fue la mismo que en su momento les ofreció a sus hijos, no hubo diferencia alguna a tal punto que parecían todos hermanos. pero llegaría el momento en donde era preciso decirle la verdad. La pequeña empezaba hacer preguntas que en ocasiones era complicado responder.

Mamá Angélica es una mujer que inspira, hoy día cuenta con 69 años y sigue activa, trabajando y sobre todo con la disponibilidad de ayudar al prójimo. Para Solangel su nieta, Angélica es sinónimo de amor.

 

 

 

Era una mañana común de junio específicamente el sábado 25 del 2011, como de costumbre

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