El tiempo de morir para nacer entre recuerdos

El tiempo de morir para nacer entre recuerdos

por Edwin Andrés Bolívar Camargo

Panamá.

Aquel 13 de enero de 2021 ocurrió un momento especial en mi vida. En esa fecha encontré aquella foto que desde entonces cada día observo para seguir obteniendo las fuerzas que a veces me faltan.

Que una persona no tenga presencia física en la vida no significa que no podamos aprender de sus lecciones.

Nunca pude conocer el rostro de aquella mujer que aun sabiendo lo que pasaría no dejó de enseñar y sonreír. ¿Acaso es posible ser influenciado por una persona que hace tiempo dejó de respirar? Pues sí, ella,  a pesar de no estar entre nosotros, dejó enseñanzas de valores. Uno de ellos fue el del amor; otro el respeto, creando así un sendero que, progresivamente, se fue pasando a través de los años hasta llegar a mis primos, primas y a mí.

Hay muchas anécdotas de ella, pero lo más interesante es que detrás de cada una hay historias de superación y valentía.

Es por eso que aquí te hablo de alguien que me inspiró a seguir adelante y a escribir estas reflexiones dedicadas a  esa mujer, que sin un abrazo o sin escuchar su voz, me transmitió confianza y seguridad.

Una foto abrió paso a una anécdota llena de enseñanza

Un 13 de enero de 2021, fecha especial para mí, encontré aquella foto que cada día observo para seguir obteniendo las fuerzas que a veces me faltan.

Al mudarme a mi nueva casa, tenía en mis manos una foto que miraba curioso sin saber. Después de tanto tiempo pensando y pensando de quién se trataba, le pregunté a mi padre. Para mi sorpresa, esa mujer era mi abuela. Fue entonces que comprendí el porqué de su atracción.

Mi padre me contó que mi abuela ya había partido al más allá. En ese momento surgieron preguntas. Mi curiosidad me llevó a formular la primera: “¿La llegué a conocer?”,  pregunté con un tono algo pensante tras aquella revelación. Él respondió tomando en su mano la foto y  contándome diversas anécdotas vividas y el porqué hoy en día ella no pudo estar entre nosotros. Y todo fue contado con la voz llena de recuerdos de mi padre de 52 años.

Es triste y conmovedor ver cómo una simple historia puede cambiar la voz de un hombre maduro, de la edad de mi padre, hasta sonar como la de un muchacho de 15… que reza todas las noches para que Dios le dé un día más de vida.

En ese momento, cuando supe que mi abuela había fallecido debido al cáncer de mama, pensé en todo lo que mis papás y sus hermanos a una corta edad tuvieron que hacer para estar unidos y mantenerse como familia, sin dejar de lado la educación que habían recibido, y que hoy les permite ser lo que son.

Después de varios minutos hablando del tema pusimos el cuadro en la pared de la casa con vista a la ventana para que a través de los ojos de aquella foto, que era dibujada y pintada a mano con detalles,  pudiera ver el cielo estrellado por las noches y el amanecer de un nuevo día, una vez más.

Los recuerdos entre familia conmueven un corazón curioso

Fue en la noche del 28 de junio de 2021 que aconteció uno de los sucesos que hoy recuerdo como el día que una presencia se sentó, sonrió, lloró y sintió con todos. Era una cena familiar. El olor a una sopa preparada en conjunto impregnaba el sitio mientras el sabor a carne se sentía en las papilas gustativas de todos. Al momento en que rezaban y daban gracias a Dios por la comida, miré hacia una ventana y luego cerré mis ojos. Seguidamente, en ese momento invité a mi abuela a comer con todos los presentes. ¿Por qué no invitar a esa presencia que estaba siendo un gran apoyo en mi vida? Después de comer y ver a todos conversando supe que era el momento para una pregunta que traía en mente por meses.

Lancé la pregunta: ¿Extrañan a mi abuela? Al decir eso, todos me miraron confusos e intrigados. Después de un rato uno de mis tíos dijo: “Todos la extrañamos. Sin ella … (y mi papá termina la idea),  no tendríamos lo que tenemos”.

Me quedé en silencio procesando lo que me habían dicho para después lanzar una mirada a mi papá sonriendo suavemente. Al cabo de unos minutos, todos los que la conocieron y aprendieron lecciones de ella empezaron a contar anécdotas.

El tío Rodrigo recordó el día que contuvo el llanto por la muerte que se avecinaba, un impulso que fue parado por una mirada maternal que solo quería ver una sonrisa en el rostro de su pequeño. En ese momento todos estaban devastados por la noticia.

Contó que mi abuela le hizo prometer lo mismo a todos: ¨Nunca se rindan, sigan adelante, cuídense entre ustedes, hagan sus familias y compartan lo que les he enseñado y, lo más importante, jamás se separen, porque separados no son una familia¨.

Entre alegría y tristeza, aquella fue una noche en donde, al recordar a esa persona,  mi corazón sintió algo que ni con mil palabras podría describir. Te hago una pregunta: ¿Alguna vez has cerrado los ojos y has escuchado una voz que no conoces, pero que saben quién es? Eso fue lo que sentí.

La conversación que todo nieto necesita alguna vez

En el Año Nuevo de 2021 se sentía la felicidad en el ambiente, el aire de un nuevo comienzo recorría todo mi cuerpo, pese a sentir algo de tristeza al no ser todo lo esperado. Esa noche fue especial, aunque la soledad se sentía a metros de donde me situaba. No dejaba de sentir que alguien, además de la brisa que emanaba del monte, chocaba con mi rostro dándome la señal de la mañana. Poco a poco el momento de la celebración iba acercándose, haciendo el ambiente cada vez más alegre para los presentes a mi alrededor.

Solo faltaba media hora antes del final de un año lleno de enseñanzas y descubrimientos. Me senté en la sala mirando a mi alrededor, pensando el progreso y el cambio que había hecho en mi vida con lo aprendido. Fue cuando decidí agradecer a cada persona por ser un pilar en ese giro que dio mi vida en ese tiempo pasado.

De todas las personas mencionadas en el momento, como mi papá, mi mamá, mi familia en sí, dejé a la más importante para el final, ya que gracias a sus aprendizajes, recolectados a través de las historias y consejos dados pude lograr cosas que en ese año no creía posible. Miré el retrato de mi abuela, que al principio de año había colgado con mi papá y en donde empezó dicha travesía que hoy puedo hacer honor y contarla a todos.

Dando un leve suspiro de sueño empecé a decirle a mi abuela las cosas que había logrado desde que empecé a aplicar sus consejos, como el de no rendirse por más que todo se vea mal, o el de pedir ayuda siempre  que sea necesario.

Gracias a muchas de esas palabras transmitidas de persona a persona pude alcanzar logros personales y al día de hoy los sigo aplicando.

Cada segundo que pasaba un baúl de recuerdos se empezó a abrir en mi mente, mostrándome momentos en familia. Noté que ella siempre estaba ahí, aunque no física, sino en mi mente, espiritualmente…  o fue así que lo sentí.

¿Recuerdas la pregunta que hice sobre conocer una voz que nunca escuchaste?

Otra vez, al cerrar mis ojos y dejar que los recuerdes divagaran por mi vista haciéndome los escenarios y recordando todo lo sucedido, volví a escuchar una voz que me dijo: ¨estoy orgullosa¨. Mi piel se erizó al estar solo, pero por dentro sentí una felicidad que es inexplicable. Sentí tanta seguridad, como si ese ser lo hubiera conocido desde hace muchos años.

Solo sonreí, rasqué mi cabeza y abriendo lentamente mis ojos sentí una brisa diferente en ese momento. No sé describirlo con palabras, pero se sintió similar al fresco que hace cuando el clima está húmedo o equilibrado. Fui en busca de mi padre y le dije con gran emoción, como un niño pequeño: “mi abuela está orgullosa de usted y de mí¨.

Nos abrazamos y ambos pudimos sentir aquella presencia que nos causaba nostalgia por esos momentos que algún día quisimos compartir.

Desenlace

Las personas que ya han pasado a mejor vida deben ser recordadas siempre en las mentes de todos los que fueron sus seres queridos y no dejar morir su memoria. Por más tiempo que pase, esa persona que no conociste puede influenciar mucho en la vida de otros. Siempre es bueno conocer a los que vivieron antes de nosotros, saber más de ellos y de su legado. Es como esa frase: ¨de tal palo tal astilla¨.

El valor de la perseverancia es una capacidad que pocos son capaces de dominar, debido a lo difícil que puede ser el mantenerse en pie en los momentos de una tormenta. Pero con una buena enseñanza de alguien que te ayude y aconseje por los caminos que debes tomar, ya solo será tu decisión el ser o no una persona que logre hasta los objetivos que parecen imposibles.

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