El sancocho de mama

 

por Mathilda Huzzard
Era un sábado muy lluvioso en mi casa cocinando encontré a mi mamá. Estaba cocinando un sancocho a las 12 del día. Yo muy contenta con el olor de pollo sofriéndose con el ajo y el orégano me acerque más para ver como se doraban, luego el rugido del agua salpicó un poco. Mientras se cocinaba el sancocho por unos veinticinco minutos mi mamá me dejó hacer el arroz. Primero lo lavé y luego lo puse en la olla con un poco de agua, sal y aceite. Me dijo que mirara cuando el arroz comienza a secar y luego me indicó poner la llama muy baja y tapar el arroz. Ya para esto comenzamos a cortar el ñame para meterlo al sancocho para darle los último diez minutos. Mi mamá se llama María Cristina, creció visitando a sus abuelos todos los Domingos en Gualaca,Chiriquí donde me cuenta que toda la familia se reunía y las mujeres cocinaban en el fogón de leña con la dirección de la abuela Aura mientras los hombres estaban en la finca trabajando. A ella como era la mas pequeña solo tenía labores de recoger el culantro y los ajíes. Y no fue hasta después de casada viviendo lejos de Panamá que le agarro el gusto a la cocina y de recrear esos platos que de niña probaba.
Yo veo a mi mamá cocinar felizmente y me da mucha alegría y  también me sorprende cómo mi mamá con condimentos y vegetales tan básicos hace una comida tan rica y saludable.. Ella siempre cruza la línea y lo hace mejor. Cada vez que mi mamá cocina algo siempre mi familia y yo le decimos: “Estas la mejor comida que he probado en mi vida” y es verdad porque cada vez que cocina es un millón de veces mejor que la última vez. Por eso es porque mi mamá me inspira a aprender a cocinar mejor, porque mis mejores recuerdos siempre me llevan a la cocina.
Con mi mamá puedo probar combinaciones para hacer galletas o pasteles, también hacemos pasta casera o pan, creo que en la pandemia ayudar a mamá en la cocina fue lo más divertido de estar en casa.
Volviendo al sancocho, es mi comida favorita y siempre queda riquísimo será por eso que mi mamá siempre me lo prepara, pero creo que realmente ya estoy preparada para hacerlo yo sola.
Ya el sancocho tuvo sus últimos diez minutos y yo muy contenta porque comeré pronto. Ya probé el ñame y está suavecito, y en ese momento mi mamá me dijo: “El sancocho está listo”. Buscamos los platos hondos y otros para el arroz y mi mamá comenzó a servir la sopa mientras yo arreglaba la mesa y sacaba los cubiertos y esta es la mejor parte del día donde mis hermanas, mis padres y yo vamos a estar juntos en la mesa para hablar de nuestro día y proyectos pero estoy segura que pronto hablaremos de hacer ese fogón de leña.

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