La luz que me acompaña.

Mi madre para mí es la mujer más hermosa y sobre todo mi modelo a seguir.

A lo largo de toda mí vida escolar, siempre me ha gustado asumir desafíos y superar mis límites, no obstante nunca han faltado esos momentos en los que me he sentido frustrada y las cosas se me dificulten un poco. A pesar de esto siempre he podido contar con el apoyo de esa persona que siempre ha estado ahí para mí, mi madre.

No puedes rendirte a la primera, si es necesario que lo hagas mil veces para lograrlo mil veces harás.

Estás siempre han sido sus palabras de aliento hacia mí en aquellos momentos en los que he sentido que ya no puedo seguir adelante, y ciertamente muchas veces me ha costado escucharlas pero a pesar de esto he podido comprender que al decir esto estaba en lo correcto.

Y este fue el caso cuando participé por primera vez en un concurso de oratoria.

Cursaba el segundo grado y está era una experiencia totalmente nueva para mí, debo decir que estaba muy emocionada pero a la vez nerviosa. Hubo momentos durante mis prácticas en los que me molestaba cuando no podía decir la oratoria correctamente, incluso quise renunciar.

-Relájate y respira, equivocarse es parte del proceso y hasta los más inteligentes tienen derecho a equivocarse.

Fue esta frase la que me ayudó a mantener mis emociones a raya, entendí que mi mamá tenía razón, un pequeño error no iba a determinar quién soy yo como persona y mucho menos de que era capaz.

Llegó el día del concurso, me preocupaba como resultaría mí presentación, pero cuando estuve sobre el escenario solo tuve que ver a aquella persona que me acompañó a lo largo de todo este proceso, fue en ese momento cuando observé la mirada de mi madre y ví que en aquellos ojos había orgullo y alegría en ese preciso instante pude entender el mensaje que se reflejaba en esos hermosos ojos, ” serás capaz de lograr todo lo que te propongas.” Fue ésto lo que me permitió continuar con mi presentación e incluso conseguir quedar entre los tres primeros lugares. Todo esto gracias al apoyo de mi madre.

Las palabras no son suficientes para expresar lo agradecida que estoy con ella por estar siempre para mí dándome todo su amor y apoyo. Solo puedo darle gracias a Dios por darme una mami tan maravillosa.

Autora: Rosmery C. González M.

¡Comparte esta Crónica en las Redes!

Comentarios

  1. Rosmery, me gusta mucho el título de tu crónica (La luz que me acompaña), y el contenido también es inspirador.

    En el inicio hay unos errores por una confusión muy común entre “mí” con tilde y “mi” sin tilde.

    Recuerda esto…

    “mí” con tilde, pronombre.
    – a mí no me gustó la decisión
    – ese regalo era para mí

    “mi” sin tilde, adjetivo posesivo.
    – mi decisión
    – mi regalo

    Entonces lo correcto al inicio de tu crónica es así: “Mi madre para mí es la mujer más hermosa, y sobre todo mi modelo a seguir”.

    Pero lo más importante, que es el contenido, está muy bien, porque lo hace descriptivo.

    Solo hay un párrafo que me parece que podrías sacarle más provecho y hacerlo más descriptivo.

    Cuando estás en el concurso de oratoria. En esa parte tu crónica dice: cuando estuve sobre el escenario solo tuve que observar a aquella persona que me acompañó a lo largo de todo este proceso, fue la mirada de mi madre lo que me transmitió la tranquilidad.

    ¿Cómo podrías describir esa mirada? ¿Cuánta seguridad te transmitió? ¿Qué palabras sientes que tu madre te envió con esa mirada?

    Es una parte muy intensa de tu crónica, y podrías sacarle más provecho contando al lector algo sobre el poder la mirada de tu madre en ti.