Un lugar de ensueños sin salir del país. Comarca Ngöbe-Bugle

Muchas veces es difícil imaginar un sitio sin tanto alboroto fuera de la ciudad, sin embargo nuestro país goza de uno de los lugares turísticos más hermosos y magníficos de la naturaleza. Apuesto a que tú ni siquiera lo conoces.

Te hablo de la comarca Ngäbe-Buglé, que con sus aguas cristalinas, vegetación virgen, cascadas inigualables y rica fauna, conquistarán tu espíritu aventurero. No te vas a arrepentir.

No necesitas planearlo con antelación si lo que requieres en tu fin de semana es aventura, ya que puedes irte en autobús desde muy temprano porque gran parte del día será para el viaje, o si lo quieres es acortar el tiempo y llegar de entre cinco a seis horas desde la ciudad de Panamá, puedes ir en tu camioneta todo terreno y a esto le adicionamos un valor agregado, mayor comodidad.

La travesía es una maravilla por el simple hecho de estar rodeado de naturaleza y completa tranquilidad.

Fuimos mis amigos y yo los que decidimos emprender esta travesía. Como el precio de la gasolina es tan alto, preferimos tomar un autobús a las 4:00 h de la mañana en la Terminal de Transporte de Albrook. Llevamos en una mochila lo necesario y tomamos un bus de David, que nos costó aproximadamente 19 dólares. Luego, al llegar a la terminal de David a las 12:00 h de la tarde, desayunamos y tomamos un bus hacia la comarca que nos cobró 3 dólares y tardamos aproximadamente dos horas en llegar a nuestro destino.

Él solo llegar representó el exponerse a un ambiente totalmente distinto a lo que uno normalmente está acostumbrado a vivir en la ciudad. Un terreno muy montañoso nos rodeaba, suelos con mucha roca y el bosque tropical que dominaba nuestra vista.

Es importante mencionar que para poder ingresar a la espesa selva de la comunidad, tuvimos que hacerlo en caballos junto a unos lugareños, los cuales eran personas muy amables que nos prestaron el servicio. En el lugar se hablan dos dialectos natales, aunque algunos dominaban el español. Es interesante escucharlos hablar en su dialecto.

En estas comunidades en su mayoría viven en casas de madera con techo de hojas o de zinc y no tienen piso de cemento, por lo general son de tierra. Así que desde que llegamos recibimos una cálida bienvenida por los locales, enseñándonos inmediatamente la humildad que tienen al abrirse a compartir con unos completos desconocidos

Sus vestidos son únicos, hermosos y cómodos. No utilizan bolsas comunes como la de nosotros, sino bolsas que son de tela muy suave y repleta de colores, casi como una seda, típicas de su región que pesan mucho. Por otra parte, las mujeres visten trajes y camisas muy llamativas con cintas bordadas y colores llamativos, la cual le llaman nahuas y las mismas se pasean descalzas.

Estos indígenas tienen bailes típicos y muy llamativos de los cuales participamos sin duda alguna. Compartimos sus comidas como la chicha, la cual es una bebida de maíz nacido muy buena, de igual manera no puedo dejar de lado como combinan el banano con especias naturales y otros productos que les da la naturaleza para tener como resultado una de las mejores sopas tradicionales de la comarca que he podido probar.

Algo curioso fue saber que estas personas limen sus dientes con lima para afilar machetes. Además sus familias son muy numerosas y la poligamia era común hace unos años atrás.

Una vez sabido esto luego de descansar, alrededor de las 15:00 h partimos a un lugar llamado Kusapín, que es una comunidad que se encuentra en sus costas, con playas de aguas cristalinas y comidas de mariscos muy deliciosas.

También recorrimos cascadas como La Tulivieja, la cual es un salto ubicado en la Comunidad de Soloy. Luego visitamos el salto Cui Cui o mejor conocida como El Chorro de la Maestra, ya que en este lugar se dice que murió una maestra muy amada por los locales.

Apenas era la mitad del recorrido hecho en un día y habíamos quedado maravillados con la impresionante magia de este lugar. Ya cansados en la noche al acostarnos, se pudo escuchar el sonido relajante de la naturaleza y sí, es cierto que en la noche había demasiados mosquitos, sin embargo la luz de la luna nos regalaba una vista grandiosa del cielo.

Al despertar visitamos el salto Romelio, el cual es uno de los chorros más altos de todo el país, que tiene una altura de aproximadamente 180 metros de altura. Su chorro era extremadamente caudaloso, un particular sonido que nunca antes había escuchado, era como un búho debajo del agua.

Fue un gran fin de semana compartiendo con gente grandiosa y muy humilde, de buen corazón, que fácilmente pudieron compartir todo lo que tenían.

Debo admitir que en lo único que tuvimos que gastar fue en sus hermosas artesanías, prendas y túnicas, que nos vendieron con mucha amabilidad, ya que prácticamente ellos viven de la venta de ese trabajo. Puedo asegurarles que valió completamente la pena realizar dicha inversión, es un trabajo de gran esmero y perfección que no encontrarás en un almacén en la ciudad de Panamá.

Te invito a visitar un lugar tan maravilloso como lo es la comarca que se encuentra en tu propio país y puedes visitarla cuando quieras y las veces que quieras por un costó mínimo de $80.

No pierdas la oportunidad de conocer personas grandiosas y lugares vírgenes de Panamá.

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