Lo que no te mereces

Cuando eres niña sueñas con como serás de mayor, sueñas con el amor épico que vivirás, la profesión y carrera que tomaras, la casa que tendrás, los hijos que amaras, un esposo que te adorara tanto como tú lo haces con él, una vida plena y relajada.

Pero, a medida que creces te das cuenta de que la realidad es muy distinta a lo que imaginaste, y que no siempre podrás tener lo que deseas.

No pudiste estudiar la carrera que querías porque donde vivías no estaba, e ir a la otra parte del país no era una opción por lo costoso que era. Por lo tanto, tuviste que estudiar otra cosa, algo que nunca te llamo la atención, ni siquiera te apasiona.

Lugo notas que el trabajar de lo que amas es complicado, pero si no te gusta lo es aún más, especialmente cuando tienes dos trabajos. Te levantas a las 3 de la mañana, para dejar la comida lista, sales, tomas un tranque de 2 0 4 horas, e incluso con eso llegas tarde al trabajo, regresas a tu casa, no a descansar, que va, regresas para hacer todos los quehaceres del hogar. Lo mismo sucede los fines de semana, solo que esta vez tienes que viajar a otra provincia, y regresar el domingo en la madrugada, con sueño, cansada, pero no puedes descansar tienes que hacer los quehaceres del hogar. Descansar, acaso existe, algún día te pasará, cuando me muera sucederá, decís.

El amor, que tan difícil será encontrarlo, algún día llegará, no tenías que preguntar más, encontraste a un hombre, y valla hombre, pisaba el suelo por el que caminabas, te amaba con todo su ser, era completamente tuyo. Se enamoraron tanto que decidieron casarse y tener dos hijas. Pero, que sucede si los años van pasando, y todo se va deteriorando, el amor se va acabando, ya él a decidido hacerles caso a los rumores que sobre ti han inventado, pero tu lo sigues amando, creyendo que algún día volverá a ser el hombre del que te enamoraste, el hombre que tanto amas y seguirás amando.

Tu cuerpo no es igual al que tenías con 20 años, ahora tienes estrías, los senos y las nalgas caídas y flácidas, tu piel va envejeciendo, el cabello se te está cayendo, y todo te duele. Ya no te sientes bonita, amada, o poderosa, especialmente si la persona que tanto amas te lo confirma, probablemente no de boca, pero notas las señales, sabiendo que él ya no te desea, ni te encuentra atractiva. Miras a las otras deseando ser ellas, a las más jóvenes, a veces incluso criticandolas, queriendo ser lo suficiente para alguien. Si doy todo de mí, porque no puedo ser el todo de alguien, porque solo me amas por mi cuerpo, me desechas como una bolsa de basura a penas ves mi celulitis, y si deseo arreglarme, me criticas por llevar mucho maquillaje.

Por lo menos tienes dos hijas, que son la luz de tu vida, los pilares de tu alma, desde su nacimiento las amaste con todo tu ser, has hecho lo que crees que es mejor para ellas (incluido el querer darles una familia funcional a costa de tu felicidad, o eso es lo que crees, tal vez eso es lo mejor para ti, creer que de alguna manera todo se arreglara mágicamente y volverán a ser como antes, haciéndoles mas daño de lo que crees), por las que aguantarías todo lo que te caiga encima, desde sus comportamientos tiernos, divertidos y abrumadoramente hermosos desde que eran bebés, hasta los despectivos que van surgiendo hasta su adolescencia. “Son adolescente, ya se les pasara”, pero eso no justifica ninguna de sus acciones, son adolescentes, con la edad suficiente para tener empatía por los demás.

Relájate mujer, algo que te dice tu esposo todos los días, relájate, acuéstate, duerme, descansa, tomate una cerveza, una copa de vino. Relajarse, hace mucho tiempo que no hago eso, y como hacerlo, si nadie me ayuda con nada, le muestro al mundo la versión más dura y fuerte de mí, haciendo le creer que puedo con todo, cuando por dentro me estoy desmoronando poco a poco, esta desvaneciéndose todo lo que queda de mí.

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Comentarios

  1. ¡Es muy buena tu crónica, Dixiana!

    Llevas muy bien el relato hasta la parte crítica de la vida de esa mujer… cuando su mundo se desmorona.

    Sin embargo, en este punto de quiebre del relato, podemos enfatizarlo un poco más y hacerlo incluso más dramático.

    Cuando ya ella no se ve atractiva, cuando incluso la persona que tanto ama se lo confirma… Imagina un poco cómo habrá sido ese momento y descríbelo… esta parte tiene mucho potencial para hacer una descripción.

    Después puedes seguir con la reflexión de sus hijas… recordar cómo fue la etapa de conexión cuando estaba embarazada, hasta el momento en que –ahora- son adolescentes.

    Si enfatizas en esos elementos esperanzadores, seguramente tu crónica tendrá más fuerza.

    No obstante, tu final es muy bueno.

    Felicidades, y espero ver esos elementos potenciados