Mujer de Oro

La luchadora se veía en el espejo, tenía el rostro empapado y le caían las gotas de sudor y agua sobre el pecho. Jadeaba mientras colocaba su mano derecha con los nudillos enrojecidos sobre su herida en el pecho. Pensó en que querría tener la medalla y la reacción de su padre. Respiró hondo, y caminó por los pasillos, por primera vez en años sentía escalofríos. Gheeta Phogat, tenía unos veintidós años cuando se cuenta su mayor evento, su enfrentamiento contra la australiana, Emily Bensted. Desde niña, se concentró en la lucha libre junto a su hermana Babita, luego la joven cayó en cuenta en lo que iba a pasar. Estaba allí por su país, por su padre, por su familia. Ningún otro había llegado a esto. Ella es y será la primera mujer india en conseguir una medalla de oro en lucha libre.

De origen humilde, Phogat se crió en un pueblo pequeño en India. Todas estaban destinadas a no ser algo en la vida más que la triste esposa de un hombre anciano; ella tenía la suerte de tener un padre que no tenía las mismas expectativas que su madre. Que sea ella quién gobierne en su hogar.

Su padre, Mahavir Singh, fue en su juventud un luchador. Ganaba medalla tras medalla. Desde que su esposa estaba embarazada, esperó un varón. Su ilusión de tener a otro luchador en la familia se quemó al ver que los tres embarazos eran niñas. Aquello le llevó a preguntar a las personas longevas, alguna idea para conseguir un bebé varón, se dio cuenta que todo esto era inútil.

Nos remontamos en aquel día en el que, el señor Phogat se dio cuenta de lo mucho que valían sus dos hijas. Gheeta y Babita, después de una larga jornada escolar, tuvieron una riña con su primo, fue el primero en presenciar la fuerza que tenían, claro, las llamó débiles. Los padres lo llamaron para quejarse de que sus hijas eran unas malportadas, quisieron decir que demasiado fuertes para ser niñas, su padre quedó asombrado. El sería capaz de enseñarles el arte luchar. Su madre se opuso totalmente.

Mahavir se levantó una madrugada para despertar a sus dos hijas y avisó que irían al campo.

Se alistaron aun quejándose. Gheeta vio la hora, no tardo en pensar en lo tranquila que suelen ser las madrugadas.

Así pasaron los días, convirtiéndose en meses y en años. La misma rutina de siempre: Se levantan, entrenan en el campo de maíz y regresan a casa. Se les separó el entrenamiento pues la primogénita tendría mayor presión.

Una tarde, padre e hija se encontraban en un lugar de luchas entre jóvenes de quince hasta dieciocho años, él le propuso un reto a la mayor, el cuál era enfrentarse a un adolescente con mucha más fuerza. La chica quedó perpleja ante ello y su padre, le agarró del hombro. Recordándole su agilidad, destreza y fuerza.

Siempre que tenía a su padre a lado, podía lograr lo mejor, podía concentrarse y pensar en su apoyo. Que cuando se equivocaría, le diría que continue.

Así fue como logro poder obtener frutos con el paso del tiempo, a pesar de los chismes de las mujeres del pueblo que se burlaban de su cabello corto y de su musculatura. Miles de periódicos tendrían en las portadas llamándola “La primera mujer en ganar medalla de oro.”

La historia de Gheeta Phogat nos deja con la enseñanza que a pesar de las opiniones de los demás, debemos seguir con quienes nos aman y apoyan.

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Comentarios

  1. Nathalie, me ha encantado lo que hiciste al inicio… construiste una escena de una manera fabulosa. Me mantuviste atento, te felicito.
    Realmente son pocas cosas las que te puedo pedir para mejorar este texto, salvo que creo que hacen falta detalles: quisiera fechas, cuándo ocurrió esto que cuentas, la edad de Gheeta, cómo es ella físicamente.
    Además, quisiera que dimensionaras su historia un poco más: cómo ella impactó en la India (hubo una película, entiendo), cuál es la situación de las mujeres en ese país (¿todas tienen las posibilidades de Gheeta, o es un caso excepcional?). También me gustaría que revisaras qué declaraciones ella ha dado en los medios que puedas citar para enriquecer tu texto. Te reitero, es fabuloso lo que has hecho, tienes mi admiración.
    Un abrazo