LOS MANGLARES, MANANTIAL DE VIDA

Si la selva es el pulmón del mundo, los manglares son su cuna. Un manglar es un bosque que se encuentra en las zonas costeras o en las orillas de los ríos que está relacionada con el mar y el agua dulce. Estos ecosistemas de vida se adaptan de maneras únicas y especiales para poder tolerar la falta de oxígeno, altos niveles de sal, las mareas y aquellos cambios en el suelo. El Istmo de Panamá cuenta con la presencia de manglares en cada provincia, destacando en el continente por las diferentes especies de mangle en el territorio.

La costa pacífica de Chiriquí es una zona de mayor importancia, porque es la reserva de manglar más grande del país, según datos investigativos de la plataforma de comunicación e investigación ambiental, Ladera Sur. Se encuentran especies como: el mangle negro, el mangle blanco, el mangle botón, el mangle blanco o laguncularia racemosa, el mangle rojo, el mangle caballero, el mangle colorado y el mangle piñuelo. Cada una de estas especies con sus características y usos que son de gran importancia en actividades humanas. Pero, además de ser favorables para la subsistencia humana, la voz de la fauna no se deja opacar. Pues los manglares son de gran importancia para la subsistencia de animales.

Entre el mar y la tierra, están localizados los manglares en los distritos de Remedios y San Félix, Chiriquí. Estos ecosistemas son de gran ayuda para la subsistencia de especies animales. Proporcionan hábitat y refugio a una rica fauna de peces, mamíferos e invertebrados.

¿Te has preguntado por qué en Panamá no nos vemos tan afectados por los oleajes fuertes provocados por huracanes? Los manglares, además de ser de gran importancia para la conservación de la biodiversidad, son el escudo natural de nuestro Istmo. Estos actúan como amortiguadores contra las altas mareas, tormentas, aumento del nivel del mar y la erosión.  Sus suelos son sumideros de carbono altamente eficaces, reteniendo grandes cantidades de él.

A pesar del papel importante que tienen estos ecosistemas, no se salvan de las consecuencias del cambio climático. La mano del hombre forma parte del peligro en que se encuentran estos bosques. Según estudios realizados por la Alianza Mundial del Derecho Ambiental del 2008, los manglares han sido talados o destruidos a niveles muy altos. Se necesita aumentar la conciencia sobre la restauración y conservación de los manglares en las comunidades y centros educativos y las futuras generaciones.

Chiriquí es una provincia que se destaca por su belleza natural. No dejemos que parte de ella desaparezca por el descuido y falta de consideración de la mano del  hombre. Adoptar un papel de unidad es la solución, teniendo claro que su importancia no es solo consumir, sino que también actúe de manera sostenible. El manglar es vida, hay que unirse no para estar juntos, sino para hacer algo juntos, y trabajar a favor de la conservación de los manglares, porque de esas entrelazadas ramas, está anclada nuestra vida.

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