Un día en el MAC

Un día en el MAC por Yaneth Barsallo

En mayo del año 2018, donde mi madre Yaneth y yo emprendimos el viaje de Capira hacia Panamá, en el trayecto surgió un diálogo bastante inusual sobre la igualdad de derechos y la realidad que vivimos hoy día en cuanto a los diferentes grupos humanos del país.  La conversación giro en torno a los pueblos originarios y negros, cuya idiosincrasia guarda cierta particularidad en el habla, en el arte, las tradiciones y las costumbres que muchas veces no son comprendidas.

En calle San Blas, avenida de los Mártires, alrededor del mediodía detuve mi mirada en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, mejor conocido como MAC, lugar icónico en la ciudad. Dicho museo es una institución dedicada al fomento, exposición, promoción y resguardo del arte de última generación. El edificio actual se convirtió en museo en el 1983.

Al ingresar al recinto recordé los consejos de mi hermana, de cómo se aprecia una obra de arte, que el significado de ésta muchas veces está basado en ideas reales o ficticias que pueden ser complejas para un principiante. Realmente sus palabras me cautivaron y sentí curiosidad por conocer el lugar.

El guía, un joven de tez negra y cabello ondulado fue asignado para el recorrido. Su labor fue increíble y cuidó cada detalle.

El ambiente agradable incluso familiar, el juego de luces perfectamente ubicadas resaltaba cada cuadro, los cuales trasmitían sentimientos, ideas y emociones.

Durante la estancia, observamos varias exposiciones alusivas a la etnia negra y la población autóctona del país. Una de ellas me llamó mucho la atención como lo fue: “Guardar semillas en el cabello”. Según el guía, esta obra hace referencia al tiempo de la colonización española donde las negras esclavas utilizaban las trenzas con dos funciones: una como escondite de las semillas y la otra como un mapa que definía la ruta de escape para llegar al palenque.

Este proyecto de exposición fue realizado por Juan Canela, director artístico en Ciudad de México y curador asociado del Museo.

Un aproximado de treinta personas ocupaba el lugar; pude observar una amplia selección de catálogos, libros y materiales promocionales acerca de artistas panameños y latinoamericanos. También volúmenes sobre ciertos periodos artísticos como apoyo a las investigaciones de la comunidad estudiantil. A mi madre le llamó la atención que el museo cuente con talleres didácticos, seminarios y conversatorios sobre apreciación de la historia del arte.

Concluida la visita, me llevo un sentimiento de satisfacción y nunca imagine que un encuentro con el arte sería una experiencia productiva para mi madre y para mí.

La temática de las exposiciones contribuyó a reforzar muchas de las ideas manifestadas en el conversatorio que había tenido con mi compañera de viaje en la mañana.

Saliendo de la ciudad, escuchamos en la radio del auto algunas reflexiones sobre la discriminación hacia las comunidades indígenas. En ese momento valoré la labor del MAC y las manos de los artistas del pincel al exponer obras representativas de diferentes etnias.

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