EL ARTE DE COLÓN

Era una noche normal en el siglo XVI, oscura, no había ni un alma despierta, a excepción de los negros del palenque que se ubicaba en la Costa Arriba de Colón. Ellos bailaban y festejaban con sus retazos y ropa al revés llenos de alegría y libertad. Algunos tocaban el tambor y los demás le seguían el ritmo con las palmas. Así mismo, el sonar del tambor iba al ritmo sus pies descalzos, sucios, llenos de tierra y cicatrices de desgracia, pero llenos de gozo.

No estoy segura de cuántas veces nos han hablado de la historia de los negros en Panamá, posiblemente unas quinientas, y  no me quejo. El congo en realidad no es un término desconocido para mí. Durante la primaria hasta fue puesta como una materia, en cuarto grado para ser específica. Aun así, sigo recordando cómo eran sus pasos: improvisados y energéticos; sensuales y bellos.

Los congos tienen una forma especial de comunicarse, a través de su música, cada resonar significa una pieza del rompecabezas sobre la vida del negro autor, cada pisada descalza en el piso frío, cada movimiento con la cadera… todo tiene su razón de ser. Eso es lo bello del congo, que cada uno de los bailarines pueden desahogarse y contar su parte de la historia con su cuerpo, el cual se complementa con el sonar de los tambores y se une a los demás para así formar una composición concisa.

La vestimenta también es única, “de todos los colores y sabores”, como suelo decir. El diseño de las polleras consiste en la unión de retazos de telas de diferentes colores. En el caso del vestuario masculino, las piezas se llevan al revés. Cada una de estas usanzas tiene un significado, que viene de épocas remotas, exactamente a los años de la esclavitud. Las polleras eran hechas de retazos viejos de sus amos y la ropa al revés era una burla al amo en cuestión. Así lo describe el artículo de Fanny Arias, publicado en 2019.  Todo esto depende de sus respectivos personajes.

En el congo existen diferentes personajes que añaden soporte a la historia y cada uno tiene su papel y significado en el baile.

La reina congo es muy fácil de identificar, lleva un vestido simple normalmente de color blanco, muy básico, pero lo que destaca es su corona gigantesca, desde lejos se puede hacer notar. Ella representa a la mujer fuerte que guio a su pueblo en su liberación de la esclavitud. También se encargó de administrar el gobierno y justicia en los lugares donde se establecieron (Reina Congo panameña, Lineth Márquez,2011).

Ahora hablemos del diablo, que es un personaje muy característico de la cultura congo. Lleva su máscara con colmillos afilados y ropa oscura, que puede poner a un niño a llorar de inmediato. Este personaje representa al blanco opresor.

La UNESCO declara la cultura Congo como “Patrimonio Cultural de la humanidad” en la convención del 2003, realizada en la Isla Mauricio el 3 de abril de 2020.Descubriendo la Cultura de los congos de Panamá, Christan Rojo, abril 2020.

Amo a esta cultura y creo que varios de aquí también ¡Difundamos su legado!

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