Aunque la quisieron borrar no puedieron.

Recuerdo cuando era más pequeña y soñaba con ser presidenta, ese sueño que se ve tan inalcanzable, irreal y tonto para algunos, pero para mí era la cima de la montaña a la cual quería llegar, mi madre me veía con gracia y orgullo, por lo que decidió contarme sobre Prudencia Ayala, a quien se le tacho de loca, analfabeta y mil cosas más, pero aún así me da el ejemplo de luchar por mis sueños y en lo que creo justo, sin importar la opinión de los demás.

Nació el 28 de abril de 1885 en Sonzacate. Provenía de una familia indígena, su padre un indio mexicano y su madre quien fue condecorada como coronela en la lucha contra los Ezetas, Ayala aprendió el idioma náhuat gracias a su abuela, pero escribía y se expresaba en castellano. A sus diez años se mudo con su madre a Santa Ana, ahí empezó sus estudios primarios los cuales debido a la falta de recursos económicos no logro finalizar y solamente curso hasta 2° grado, aprendió el oficio de costurera y lo ejerció siendo esto paralelo a sus futuras actividades.

En 1899, a los 14 años, publicó su primer artículo en el periódico de Santa Ana, en el cuál acertó algunas profecías, como la caída del káiser de Alemania en 1914 y debido a esto obtuvo el sobrenombre de ‘Sibila Santaneca’. A finales de la década de los 20’ fundó y dirigió el periódico “Redención Femenina” donde expreso su postura en defensa de los derechos ciudadanos de la mujer, a quienes para ese momento el rol que se les había atribuido se reducía a tener hijos y atender la cocina, ya que la ley establecía que las mujeres estaban “sujetas a sus esposos”. Como madre soltera — tuvo dos hijos—, Ayala publicó poemas, artículos y libros en los que promovía la unión centroamericana y la igualdad entre hombres y mujeres. También escribió contra las dictaduras y contra la intervención militar estadounidense en Nicaragua.

Un dato curioso de su colorido y aguerrido carácter es que tuvo lugar con la aparición al público portando un bastón, fue está otra provocación contra sus contemporáneos más conservadores, frente a las críticas que puedo haber recibido ella contestó “no todos los hombres titulados llevan bastón, yo lo llevaré como insignia de valor en el combate contra los ingratos que adversan mi amor, mi ideal, la vida que llevo”. Sin embargo fue el anuncio para postularse como candidata a la presidencia de la República en El Salvador lo que la colocaría en tan prestigioso sitial en la historia latinoamericana y mundial.

Su candidatura fue repudiada y muchos diarios de la época, la caricaturizaron y la tacharon de loca, fea, analfabeta, bochinchera y marimacha. También tuvo aliados, como los estudiantes que la ovacionaban o el fundador del diario La Patria y Alberto Masferrer, con quien compartía ideas feministas y antimperialistas y quien definió su causa como “noble y justa”. Su plan de Gobierno, que tenía 13 puntos, en él promovía la educación pública, el apoyo a la clase obrera, el derecho al voto de las mujeres, la no discriminación a los hijos ilegítimos o suprimir “lo más posible” el aguardiente. Lastimosamente su candidatura no prosperó porque la “Corte Suprema” determinó que las mujeres no tenían derecho a optar a cargos públicos.

Prudencia público en el periódico del cual era directora lo siguiente “pensando seriamente en el estado inferior en el que está colocado el sexo femenino, he lanzado mi candidatura para presidente de la República, para manifestar las actividades cívicas en las capacidades morales y mentales de la mujer iguales al sexo masculino: sin preocuparme de barreras que tenga que vencer para sacar triunfante la redención femenina en el derecho ciudadano”.

Lastimosamente Prudencia Ayala falleció el 11 de julio de 1936 en San Salvador, los medios de comunicación se olvidaron de ella rotundamente tras su fallecimiento, sin embargo, en la actualidad los grupos defensores la toman como un ejemplo y utilizan su imagen y nombre como bandera. La ven como una mujer muy audaz y adelantada para su tiempo, una mujer que se enfrentó a los máximos poderes y la burla social, y por primera vez estoy de acuerdo con lo que dicen.

Y no fue hasta 1996 cuando uno de sus hijos vio una foto suya en una exposición del MUPI en San Salvador y le dijo al director del museo que su familia tenía un baúl con los escritos y objetos de su madre. El hijo, falleció debido a su vejez poco después de aquel encuentro, de igual manera la pista le sirvió al museo para reconstruir su legado, ya que aunque la quisieron borrar no pudieron hacerlo, pues una mujer como Prudencia no merece quedar en el olvido, merece ser reconocida como la mujer maravillosa que fue.

Existen diferentes organizaciones que hacen honor a su nombre, destacando la Concertación Feminista de Prudencia Ayala.En marzo de 2009 por motivos del día de la mujer y en homenaje a Prudencia, presentaron una obra de teatro titulada “ Prudencia Ayala en tiempos de brujería”, en 2017 el Kolectivo San Jacinto, una productora comunitaria de cine, revivió su historia en un cortometraje llamado “Prudencia”.

Sin duda el camino que Prudencia tomo no fue el más fácil, pues ella tenía todas las papeletas para quedar en el lado de las olvidadas. Prudencia Ayala, la historia de una mujer fuerte, audaz y valiente, por la cual me siento afortunada de escribir de esta maravillosa mujer, y evitar su olvidó porque aunque la quisieron borrar no pudieron.

 

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