La historia de mi pueblito

Veraguas

La historia de mi pueblito 

Por:Estrella Blake.

Con una bebida, galletas y Doritos llegamos a nuestras bicicletas al parque de la Peña arriba. La entrada está frente a mi casa, por lo que había cuando todos pasaba. Aunque vivíamos cerca y la gran mayoría de las personas llegábamos a jugar somos familia, me urgía que el reloj marcara las 6:00 de la tarde para reunirnos.

El atardecer era muy fría que eran las 7:00 de la noche Aún se sentían los rayos del sol.

Siempre buscamos nuestra mascarilla, ya que el único contagio permitido es el de la alegría. Transcurrida  seis meses del cierre por la pandemia del covid-19 decidimos viajar al interior, para disfrutar de la naturaleza, las siembras y las cosechas.

En el año 2020, los contagios en el interior eran menores a los de la ciudad de Panamá.

El reloj marcaba las 6:00 de la. Era hora de reunirnos en el parque y contarnos aquellas historias de antaños que nos vivimos, Pero por qué cuando los tíos y los abuelos cuentan los erizaban la piel. En lo personal no podíamos dormir, mi mente imaginaba un caballo asomado en el cristal de la ventana.

Mi prima Melisis, trigueña de caballo amarillo, alta y de ojos caramelo, era la que más contaba historias como: La luz del Llano, La tulivieja y La mona caricha. Esta última, dicen que se le preparo en la espalda a los hombros que venían después de las 7 de la noche de los montes, de cosechar o hacer limpieza y estaba los compañada hasta que llegaban a la casa. Antes de pasar los gallineros, la mona se bajaba y corría a los árboles,

– Menos mal que hay bastante iluminación- decía mi primo Jacob.

Pero seguimos hablando, aunque con mucho miedo- gritaba Angelito.

De repente se estremece los árboles. Al parecer un mono estaba guindando a jugabas entre las ramas. Les pregunto si vieron, pero todo se limitaban a mirar, por no haber más de la cuenta.

Yo comentó que extrañaba el colegio, a mis amigos y a mis profesores, mientras las clases serán virtuales. Algo un poco difícil para mis primos Porque muchos no cuentan con aparatos tecnológicos y tampoco con la economía para la adquisición. Sin embargo era necesario siempre que tengamos interés en aprender. La educación es bien recibida, física o virtual. 

De humor ya nos habíamos la canción y los nombres de los profesores de conéctate con la estrella. Inclusive la tía Margarita. Qué no aprendió a escribir ni a leer, escuchaba las clases de primaria y hoy en día sabe el abecedario, Escribe su nombre y Está tratando de leer a sus 75 años.

Los días pasaban Y Cada cuento era mejor y más aterrador. Decidimos a ir donde mi abuelo a Pedernal, frente al cruce de Ocú. Íbamos entrando al área cañera por el Ingenio de Santa Rosa, aún no cortaban las cañas, pero la zafra estaba próxima. Eran las 8 de la noche y escuchamos un llanto. Se oía cerca del río Santa María. Sentí que el corazón se me puso chiquito el susto Y entonces mi abuelo me dijo que era normal, Qué era la llorona buscando a su hijo.

Luego dijo mi abuelo:

– cuando era joven llegaba entre las caña las mujeres muy hermosas, mientras yo pescaba los chogorros.

¡Ave María Purísima! Por suerte Mi abuelo era joven Cuando le pasó esto. Pienso yo que no debe pasar nada porque hay mucha iluminación.

En 1945, no mis bisabuelos se estaban conociendo, se fueron para un baile. Resulta que era un pueblo algo distante. Después de ciertas horas ya no había ni transporte ni luz. Dicen que estaban bailando y el artista salomaba y  tocaba el acordeón, cuándo a las 12 de la noche llegó un señor muy refinado, vestido elegante, todos lo miraban y los jóvenes se pelean por bailar con él.

Resulta que Juana lo sacó a bailar, el caballero aceptó, bailaron tanto y el señor le dijo: he perdido una moneda; me ayudas a buscarla, con la guaricha trataron de encontrarla. De repente Juana lo vio pata de vaca el señor y grito. Está demás decir que el baile se acabó y todos salieron corriendo.

¡ Santos cielos! Menos mal que hoy vivimos en el 2022. Solo le puedes apostar que si esto llega a pasar todos les tomas foto y lo suben a  tik tok. Cómo va la sociedad ya no se sabe si nosotros saldremos huyendo si estas cosas paranormales lo harán o quién quita grabamos eso en tik Tok juntos.

La tía Candida le contó a mi abuela y a mis tías sobre un día que venía por la Interamericana. En esa época había pocos autos en la calle por lo general la movilización hace 40 años atrás se hacía a caballo y en bicicleta pero 3justo para eso años había llegado los gringos y ella se había casado con uno que le regaló un auto. En aquella ocasión era de noche. Tía y sintió que algo se le subió en la capota, en la parte trasera. Ella veía una larga cabellera negra, más no a la persona. Te preguntó que cómo podría alguien trepar un auto 80 km.¡ la sangre de Cristo! Una cruz. Y les digo sin hablar, temblorosa.

Hay infinidades de historias, cuentos, leyendas, cultura y tradición en nuestro pueblo del interior. Qué bonito qué aterrador Y cuánto amor hay en la familias. Cómo sociedad debemos rescatar lo autóctono, escuchar la naturaleza Isabel somos uno con ella. Vivir cada día con anhelos, sueños, usa nuestro escritos y llevar entre líneas a los lectores. No sé ustedes pero con cada fragmento se me eriza la piel.

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