Los sabores de la abuela

Son las cuatro de la mañana y ya Gladys Mendoza empieza su faena diaria para luego dirigirse a su pequeño restaurante. Se empiezan a sentir los olores en la cocina y es que como no querer probar los ricos platillos que prepara la abuela. Son muchas las personas que visitan el pequeño restaurante para deleitar el paladar con la rica comida típica panameña. La cocina es un arte y en eso se caracteriza Gladys, sus clientes eran fieles seguidores de su rica sopa de costillas. Imagínense que jamás pensó que una de las glorias de nuestro país también dijo que su sopa era la sopa más deliciosa que había probado. Este comentario la hizo sentirse muy orgullosa de sí y de su comida.

Fueron muchos años al servicio de la comunidad ofreciendo sus estupendos platos, oportunidad que le ofreció la vida para poder sacar a su familia adelante. Su primer restaurante lo tuvo en Changuinola en 1990, luego abrió un segundo restaurante en la provincia de Chiriquí, el cual tuvo mucho éxito pero tristemente tuvo que cerrar su primer local.

La señora Gladys además de su rica sopa, preparaba un delicioso pollo guisado, el riquísimo arroz con pollo, etc.

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