Mira, una vida inquebrantable 

 

Rosie Harari

Academia Hebrea de Panamá

 

Capaz, responsable, amable, alegre, segura, única. Estas son solo pocas de las palabras que describen a mi querida e increíble abuela Mira.

Mi abuela Mira nació en Aleppo, Siria donde vivía una vida bastante buena y próspera junto a mi abuelo y sus 3 hijos. Su familia practicaba ortodoxamente el judaísmo, la religión del pueblo judio que con mucho amor cumplía desde que tenía memoria. Durante toda su vida, mis abuelos vivieron una próspera y exitosa vida en Siria ya que esta era gobernada por el gobierno francés quien imponía orden, justicia y oportunidades económicas alrededor del país. Sin embargo, una vez que el gobierno francés se retira por razones políticas, el país se convierte en una terrible dictadura. Todo comienza a verse mal para los habitantes de Aleppo, especialmente para los judios, quienes se encontraban en constante peligro a todas las horas del día ya que eran vistos como la “victima fácil” de la cual se podían aprovechar. Crímenes físicos tanto hacia ellos, sus tiendas, casas, posesiones o sus propias familias eran comunes. No solo esto, sino que además se rehusaban a darle algún tipo de pasaporte o documento de identificación a los judios para buscar otra oportunidad de una mejor vida. 

Muchos de los familiares o amigos de mi abuela ya estaban escapando del país con criminales arriesgando sus vidas por miedo a lo que les pueda llegar a pasar si se quedaban en Aleppo. Muchos de ellos perdiendo sus vidas intentando buscar un mejor futuro por ser encontrados escapando y disparados en el lugar. 

Mi abuela, sabiendo que para ella lo más importante era la seguridad de su familia, decide junto a su esposo tratar de seguir habitando en el país con la esperanza de que algún día todo vuelva a la normalidad. Manteniendo una buena y gentil cara ante la situación, mi abuela fue la goma que permitió a su familia sobrevivir los muchos momentos difíciles que pasaron en Aleppo. Sin embargo, un día ocurrió algo que derramó el vaso de agua y la esperanza de mi abuela sobre Aleppo ya que se dio cuenta que ya no era seguro ni su propio hogar.

 

Mi abuela estaba lavando ropa en su balcón cuando de repente su mano comenzó a sangrar. ¡Una bala había rozado su mano! Fue inmediatamente llevada al hospital donde gracias a que la bala no penetró  nada grave se pudo recuperar al 100%. Pero los culpables quienes habían clamado haber estado jugando al tiro al blanco y “sin querer” apuntaron mal salieron libres de cargo.

 

“Tanto peligro y corrupción había en el país que todo el mundo llevaba armas y un aire de poder que hacía a uno temer” decía mi abuela.

 

Este evento despertó el  instinto mamá que tenía mi abuela sobre su familia y su vida. Ella decide arriesgar su vida y la de toda su familia para tratar de escapar del país a buscar una mejor vida con un mejor  futuro para sus hijos. Consigue a un grupo de personas escapando pronto pero le dicen que solo hay espacio para 4 personas, pero la familia de mi abuela era de 5. Le dijeron que no habría otra oportunidad de escape por años, pero ella se rehusaba a dejar un miembro de su familia atrás. O escapaban todos en familia o no lo hacían del todo. Milagrosamente, tan solo semanas después le ofrecen a mi abuela un cupo más para el escape y logran juntos en familia salir del país en una difícil y temerosa misión, pero eso es otra historia para otro momento. 

Escuchando todas estas historias de mi abuela me sorprenden cada día más y crean un sentimiento de asombro y orgullo por todas las cosas que tuvo que sobrepasar manteniendo siempre un fuerte y cariñoso frente para sus hijos y su esposo. Me siento orgullosa de saber que vengo de una familia de valentía y coraje que no permiten que nadie ni nada los derrote y siempre buscan la forma de salir adelante y buscar mejores futuros.

 

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