Descubriendo mi Isla Taboga

Descubriendo mi Isla Taboga.
Lían Tuñón
Howard Academy.
No hay un lugar más encantador en mi infancia que la isla de Taboga.
Es el lugar donde nació mi padre y el encuentro de dos almas enamoradas que se unieron
y producto de ello; estoy contando de esta hermosa isla.
Desde pequeño mis padres me llevaron a la isla y en cada encuentro, mis deseos de
explorar la isla eran inmensa; me imaginaba como en los cuentos de piratas; con rutas en
mapas y tesoros por encontrar. Con orgullo me atrevo a decir que sí existió gracias a los
cuentos del abuelo Luca, que con orgullo sale todas las mañanas hacia el monte para
cosechar sus cultivos de ají, plátanos, piñas y de todas las verduras que comemos hoy en
día. Me contaba de todas las anécdotas vividas en la isla de Taboga y hoy a sus 80 años
aún los cuenta como si fuera ayer, cada detalle de sus palabras me transportaba a su
mundo, a sus vivencias, a su época tan rica en sentimientos y conocimientos; el honor que
me hace al escucharlo. Saber que en esta pequeña isla alberga tantas historias, no podía
despegarme de ella fácilmente.
Llegué a una etapa en donde aumentaba mi conciencia de las cosas, ya crecí y me iré a
bucear para ver los peces y mirar adentro del mar, fue así en donde tomé la decisión y
tomé la mascarilla que mi mamá me compró años atrás y me atreví a explorar esa fantasía
del mundo que había dentro del mar. Inicié por la orilla y poco a poco me fui adentrando
para mirar los corales, los peces de varios colores, los caracoles y un sinfín de objetos que
me llamaban la atención y los podía tocar y mirar de cerca, era un sueño hecho realidad.
Me di cuenta de que nací para estar en la isla, su naturaleza, su gente, sus costumbres
eran mi identidad. No había un día que no pensara en regresar pronto a la isla, para ver a
mis amigos, saludar a la comunidad y explorar cada rincón de ella, me llena de alegría y
felicidad.
Cada vacación escolar, era el momento indicado para visitar la encantadora isla de Taboga
junto a mi familia y en cada verano la oportunidad de convivir con mis amistades de la
comunidad, de sus costumbres y de mi religión.
Sin duda son los momentos más atesorados que tengo hasta el momento.

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