Tema 2, Actividad 1
En Progreso

Primer Análisis

Tema Progreso
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  1. Pide a los estudiantes tomar 5 minutos para escribir en el chat (o en un lugar visible para todos) las características que recuerdan de la Redacción Periodística de una crónica, leídas en la Guía 2, en casa.
  1. Luego de los 5 minutos, detengan la escritura y comiencen a leer en voz alta los fragmentos de la Crónica Invitada 2. Los fragmentos, son los 2 primeros  y los 2 últimos párrafos de la crónica. 

“Asalto al palacio”

por Gabriel García Márquez

  1. Pide que vayan tomando nota de las características que reconozcan. De esta manera, puedes leer rápidamente el fragmento y centrarte luego en las discusiones.
  1. Al final, pide que mencionen las características en estos fragmento. Elija un Secretario que copie las ideas aprobadas, en el formato: Características de la Redacción periodística en la Crónica Invitada 2.
  1. Recopilada la información, el Secretario  publica  el documento final en los Documentos de su Círculo de Escritores.

Instrucción:
Reconozca las características estudiadas en ¿Cómo escribir una crónica? que aparecen en el siguiente fragmento, utilizando el formato a continuación que deberá descargar

INICIO

1El plan parecía una locura demasiado simple. Se trataba de tomar el Palacio Nacional de 
2Managua a pleno día, con solo veinticinco hombres, mantener en rehenes a los miembros de 
3la Cámara de Diputados y obtener como rescate la liberación de todos los presos políticos. El 
4Palacio Nacional, un viejo y desabrido edificio de dos pisos con ínfulas monumentales, ocupa 
5una manzana entera con numerosas ventanas en sus costados y una fachada con columnas 
6de partenón bananero hacia la desolada Plaza de la República. Además del Senado en el 
7primer piso y la Cámara de Diputados en el segundo, allí funcionan el Ministerio de Hacienda, 
8el Ministerio de Gobernación y la Dirección General de Ingresos, de modo que es el más 
9público y populoso de todos los edificios públicos de Managua. Por eso hay siempre un policía 
10con armas largas en cada puerta, dos más en las escaleras del segundo piso, y numerosos 
11pistoleros de ministros y parlamentarios por todas partes. En horas hábiles, entre empleados y 
12público, hay en los sótanos, las oficinas y los corredores no menos de tres mil personas. Sin 
13embargo, la dirección del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no consideró que el 
14asalto de aquel mercado burocrático fuera una locura demasiado simple, sino todo lo contrario: un 
15disparate magistral.
16En realidad, el plan lo había concebido y propuesto desde 1970 el veterano militante Edén Pastora, 
17pero sólo se puso en práctica cuando se hizo demasiado evidente que Estados Unidos había 
18resuelto ayudar a Somoza a quedarse en el trono de sangre hasta 1981. “Los que especulan con mi 
19salud, que no se equivoquen”, había dicho el dictador después de reciente viaje a Washington. 
20“Otros la tienen peor”, habría agregado, con una arrogancia muy propia de su carácter.
  

FINAL

  
21El jueves, a las 9.30 de la mañana, veinticinco sandinistas, cinco negociadores y cuatro 
22rehenes abandonaron el Palacio Nacional con rumbo al aeropuerto. Los rehenes eran los más 
23importantes: Luis Pallais Debayle, José Somoza, José Antonio Mora y el diputado Eduardo
24Chamorro. A esa hora, sesenta presos políticos de todo el país estaban a bordo de los dos 
25aviones llegados de Panamá, donde todos habían de pedir asilo pocas horas después. Sólo 
26faltaban por supuesto, los veinte que nunca más se podrían rescatar.
27Los sandinistas habían puesto como condiciones finales que no hubiera militares a la vista ni 
28ninguna clase de tráfico en la ruta del aeropuerto. Ninguna de las condiciones se cumplió, 
29porque el gobierno ordenó a la Guardia Nacional salir a las calles para impedir cualquier 
30manifestación de simpatía popular. Fue un intento vano. Una ovación cerrada acompañó el 
31paso del autobús escolar, y las gentes se echaban a la calle para celebrar la victoria, y una 
32larga fila de automóviles y motocicletas, cada más numerosa y entusiasta, los siguió hasta el
33aeropuerto. El diputado Eduardo Chamorro se mostró asombrado de aquella explosión júbilo 
34popular. El comandante “Uno”, que viajaba a su lado, le dijo con el buen humor de alivio: “Ya 
35ve, esto es lo único que no se puede comprar con plata”.