El sancocho de mama

Era un sábado muy lluvioso en mi casa cocinando encontré a mi mamá. Estaba cocinando un sancocho a las 12 del día. Yo muy contenta con el olor de pollo sofriéndose con el ajo y el orégano me acerque más para ver como se doraban, luego el rugido del agua salpico un poco. Mientras se cocinaba el sancocho por unos 25 minutos mi mama me dejo hacer el arroz, primero lo lavé y luego lo puse en la olla con un poco de agua, sal y aceite. Me dijo que mirara cuando el arroz comienza a secar y luego me indico poner la llama muy baja y tapar el arroz. Ya para esto comenzamos a cortar el ñame para meterlo al sancocho para darle los último diez minutos.

 

 

Yo veo a mi mamá cocinar felizmente y me da mucha alegría porque mi familia y yo vamos a estar juntos en la mesa para hablar de nuestro día y de muchas más cosas, pero también me sorprende como mi mamá con condimentos y vegetales tan básicos hace una comida tan rica y saludable. En realidad, se siente como que estoy en un restaurante todos los días. Regresando a mi mamá, ella tiene un poder para hace las comidas más básicas cien veces mejor y cien veces más sabroso. Por ejemplo, si ella dice que va a hacer emparedados, cuando te sientas en la mesa vez algo que no esperabas ver. Ella siempre cruza la línea y lo hace mejor. Cuando muerdes el emparedad es una de las comidas mas ricas que puedes comer. Cada vez que mi mamá cocina algo siempre mi familia y yo le decimos “Estas la mejor comida que he probado en mi vida” y es verdad porque cada vez que cocina es un millón veces mejor que la última vez. Por eso es por lo que mi mamá me inspira aprender a cocinar mejor porque mis mejores recuerdos siempre me llevan a la cocina. Con mi mamá puedo probar combinaciones para hacer galletas o pasteles, también hacemos pasta casera o pan, creo que en la pandemia ayudar a mamá en la cocina fue lo más divertido de estar en casa.

Volviendo al sancocho es mi comida favorita y siempre queda riquísimo será por eso que mi mamá siempre me lo prepara, pero creo que realmente ya estoy preparada para probar hacerlo yo sola.

 

Ya el sancocho tuvo sus últimos diez minutos y yo muy contenta porque comeré sancocho pronto. Ya probe el ñame y esta suavecito y en ese momento mi mama me dijo “El sancocho está listo”. Buscamos los platos hondos y otros para el arroz y mi mama comenzó a servir la sopa mientras yo arreglaba la mesa y sacaba los cubiertos. Después llamamos a toda nuestra familia y nos sentamos a comer la sopa y hablamos de nuestro día.

 

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Comentarios

  1. El sancocho de mamá
    19 de octubre de 2022
    por Mathilda Huzzard
    Era un sábado muy lluvioso en mi casa cocinando encontré a mi mamá. Estaba cocinando un sancocho a las 12 del día. Yo muy contenta con el olor de pollo sofriéndose con el ajo y el orégano me acerque más para ver como se doraban, luego el rugido del agua salpicó un poco. Mientras se cocinaba el sancocho por unos veinticinco minutos mi mamá me dejó hacer el arroz. Primero lo lavé y luego lo puse en la olla con un poco de agua, sal y aceite. Me dijo que mirara cuando el arroz comienza a secar y luego me indicó poner la llama muy baja y tapar el arroz. Ya para esto comenzamos a cortar el ñame para meterlo al sancocho para darle los último diez minutos.
    Yo veo a mi mamá cocinar felizmente y me da mucha alegría, porque mi familia y yo vamos a estar juntos en la mesa para hablar de nuestro día y de muchas más cosas, pero también me sorprende cómo mi mamá con condimentos y vegetales tan básicos hace una comida tan rica y saludable. En realidad, se siente como que estoy en un restaurante todos los días. Regresando a mi mamá, ella tiene un poder para hacer las comidas más básicas cien veces mejor y cien veces más sabrosas. Por ejemplo, si ella dice que va a hacer emparedados, cuando te sientas en la mesa vez algo que no esperabas ver. Ella siempre cruza la línea y lo hace mejor. Cuando muerdes el emparedado es una de las comidas más ricas que puedes comer. Cada vez que mi mamá cocina algo siempre mi familia y yo le decimos: “Estas la mejor comida que he probado en mi vida” y es verdad porque cada vez que cocina es un millón de veces mejor que la última vez. Por eso es por lo que mi mamá me inspira a aprender a cocinar mejor, porque mis mejores recuerdos siempre me llevan a la cocina.
    Con mi mamá puedo probar combinaciones para hacer galletas o pasteles, también hacemos pasta casera o pan, creo que en la pandemia ayudar a mamá en la cocina fue lo más divertido de estar en casa.
    Volviendo al sancocho, es mi comida favorita y siempre queda riquísimo será por eso que mi mamá siempre me lo prepara, pero creo que realmente ya estoy preparada para hacerlo yo sola.
    Ya el sancocho tuvo sus últimos diez minutos y yo muy contenta porque comeré pronto. Ya probé el ñame y está suavecito, y en ese momento mi mamá me dijo: “El sancocho está listo”. Buscamos los platos hondos y otros para el arroz y mi mamá comenzó a servir la sopa mientras yo arreglaba la mesa y sacaba los cubiertos. Después llamamos a toda nuestra familia y nos sentamos a comer la sopa y hablamos de nuestro día.