Maria Reiche, la guardiana del misterio del desierto de Nazca

En una pequeña casa del desierto peruano vivía una aventurera matemática
alemana llamada Maria Reiche.
En las rocas del árido desierto estaban grabadas cientos de líneas. Nadie sabía
para qué servían, porque estaban ahí, ni que tan antiguas eran.
Estás líneas misteriosas, conocidas como líneas de Nazca, se convirtieron en
la pasión de Maria. Las sobrevoló en aviones y helicópteros para hacer un
mapa de ellas, y cuando no había aviones se subía a la escalera más alta que
pudiera encontrar para observar las líneas desde arriba. Algunas de ellas
estaban cubiertas de arena, así que tuvo que barrerlas con una escoba. Usaba
tantas escobas que la gente creía que era una bruja.
Mientras estudiaba las líneas, descubrió una cosa sorprendente, no eran
trazos a lazar, si no que formaban enormes dibujos hechos por personas que
vivieron hace miles de años. ¡Había un colibrí! ¡Manos entrelazadas! ¡Flores!
¡Una araña gigante! ¡Toda clase de figuras geométricas!
¿Por qué esa civilización antigua hizo dibujos que sólo podían verse desde el
cielo? ¿Qué significaban los dibujos? Maria estaba decidida a resolver el
misterio. No lo creía, encontraba líneas sorprendentes, su mente estalló
hipotéticamente de tanto que había por resolver, por estudiar, era muy
interesante. Con el tiempo, descubrió que las líneas correspondían a las
constelaciones que se veían en el cielo nocturno.
-Es como un mapa gigante de los cielos- Decía
Cuando Maria llegó a Perú proveniente de Alemania, no estaba buscando
dibujos misteriosos, pero cuando los encontró, supo que pasaría el resto de su
vida intentando descifrarlos. Por eso se le conoció como la Dama de las Líneas.
La nada y el todo. María Reiche lo dio todo por averiguar qué se escondía ante
la inmensa nada del desierto de Nazca: una tierra yerma de la que brotaban
líneas y formas geométricas imposibles de entender. Un páramo vacío de vida,
pero lleno de misterio, que la absorbió de tal manera.
Es una arqueóloga, una Dama del siglo XX, una aventurera. Muchos dibujos
en nuestro cielo nocturno, y nadie más que, Maria Reiche, pudo descubrir su
hermoso significado, se interesó por saber las respuestas de tantas preguntas
sobre la civilización antigua, lo logró, alcanzó su meta y murió sabiendo que
el mundo conoció su trabajo y pasión por las líneas de Nazca.

FIN

“Cuando llegué en barco a Perú, pasamos por debajo de cuatro arcoíris
consecutivos: cuatro arcos, unos dentro de otro.” – MARIA REICHE

 

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