¿Has escuchado de una isla que no es isla?

La profesora de biología decide hacer una excursión con su clase y aprovechando que tiene a uno de los científicos del Smithsonian como contacto, logra después de un par de semanas, conseguir un viaje con 12 estudiantes a la isla de Barro Colorado, entre ellos se encontraba mi mamá, Aleyda Tatiana Bósquez Moreno, y mi papá, Ramón Contreras, que en ese entonces debían tener entre 20 y 23 años. Está isla tiene algo especial, además de quedar en el centro del lago Gatún, que se formó artificialmente durante la construcción del canal de Panamá, una de las cosas más asombrosas es que “NO ES UNA ISLA”, es una montaña, que, al quedar rodeada por el agua, parece una isla. Es un hábitat de muchas especies tanto animales como vegetales, es un lugar donde se han hecho estudios durante más de 100 años, por científicos de todo el mundo, que se quedan estudiando la flora y fauna. Allí han descubierto nuevas especies y se han dado cuenta que muchas de estas no son de aquí de Panamá, si no que han venido de América del norte y otras de América del sur, por lo que se cree que está isla era como un paso de especies a través de los continentes.

 

Para llegar a la isla se necesita ser puntual, ya que el bote no espera a nadie; la vestimenta que hay que usar son pantalones largos, las bastas de estos tienen que ir por dentro de la media y sobre ellos tiene que haber cinta adhesiva al revés, por si algún insecto o animal empieza a subir, se quede pegado. En los pies se tienen que usar botas y en la parte de arriba camisa manga larga para protegerse del sol. Existe una especie de hormiga conocida como Folofa, con un tamaño de una pulgada que, si te llegará a picar, en cuestión de segundos, te daría náuseas, dolor de cabeza, escalofríos y lo peor de todo es que no te duraría un ratito, estos síntomas podrían seguir por horas e incluso días, así que era mejor no toparse con ella. Al llegar, los guías los dirigieron a un salón dónde les iban a dar una pequeña charla sobre los cuidados que deben tener, y luego les darían un pequeño desayuno para empezar con la expedición. La isla tiene 42 kilómetros de senderos, de los cuales, los visitantes solo caminan de 2 a 3. A lo largo del viaje, los estudiantes han tenido mucha suerte, porque según lo que les han contado, por lo general solo se logran avistar de 1 a 3 animales al día en la isla, pero ellos lograron ver más de 10, además los científicos llevaban esperando 3 años para ver a una serpiente y mientras ellos estaban en la isla, esta salió a la luz y la pudieron observar.

 

En Barro Colorado hay un tercio de las especies registradas en Panamá, se pueden encontrar 110 tipos de mamíferos, de los cuales 74 son murciélagos, hay 335 tipos de aves, reptiles como culebras venenosas e insectos como chinches, mariposas hormigas y cucarachas.

 

Esta isla oculta muchos secretos de los cuales los científicos conocen muy pocos, ¿Quisieras unirte a esta aventura?

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