Gunas, un Pueblo en Defensa de su Identidad

La historia que contaré es la de un pueblo indígena de Panamá que se levantó para luchar por sus derechos, que derramó sangre y no se rindió hasta lograr poner en alto su cultura e identidad casi un siglo atrás…

Estos son, los gunas. 

Los gunas son una de las etnias indígenas más antiguas y relevantes de Panamá, probablemente siendo el pueblo minoritario más característico del país. A pesar de esto, hemos estado viendo como la rápida modernización de la nación ha provocado el desplazamiento de su cultura, y la ha vuelto menos relevante a los ojos del país, teniendo a los gunas como personas mayormente juzgadas por sus vestimentas y menospreciadas por el hecho de intentar conservar sus tradiciones e idioma, ante un gobierno que busca oprimirlos o en su defecto reemplazar su cultura, al punto de casi exterminarla.

El ejemplo más relevante que tenemos de esto se remonta a febrero de 1925 con la Revolución Guna, siendo un acontecimiento causado por la ignorancia del estado panameño que buscaba la “modernización” de los pueblos gunas arrebatándoles su identidad mediante la violencia, lo que solo demostró el desprecio que se les tenía únicamente por defender sus derechos e identidad.

La revolución empezó cuando los gunas decidieron iniciar un proceso de independización, ya que estaban cansados de los constantes abusos que recibían por parte del gobierno panameño al punto de llegar a sentirse otros en su propia tierra. Teniendo que soportar las continuas profanaciones de tumbas llenas de pertenencias, oro y otros objetos valiosos, las forzadas reglas por parte del estado de cambiar sus costumbres y tradiciones, la prohibición de sus congregaciones y las reiteradas restricciones sobre hablar su idioma. Esto incentivó al pueblo guna a hacer un reclutamiento de sus mejores cazadores, doctores y hombres de guerra a lo largo de las islas de la comarca con el fin de prepararse antes de los enfrentamientos.

Entre estas islas ahora convertidas en terreno de guerra, se encontraban Uggubseni y Dubbile, que resaltaron por ser puntos de congregación en donde distintos revolucionarios indígenas planearon ataques a las fuerzas policiales de Panamá, provocando que la batalla entre estos dos bandos sólo siguiera en aumento, convirtiendo en protagonistas al dolor y la sangre. Los gunas de forma sigilosa y alerta fueron rodeando las distintas islas esperando el momento idóneo para atacar y retomar su territorio mediante una gran batalla, dónde el objetivo cada vez se hacía más visible hasta el punto de lograr su cometido, dejando caídos y heridos que con su sangre tornaron las aguas de las costas gunas de un color rojizo, demostrando hasta dónde podía llegar un pueblo por defender sus derechos. 

La revolución guna creó un cambio de pensamiento en el gobierno panameño y demostró cómo aquel pueblo y el resto de las comunidades indígenas tienen los mismos derechos y la misma importancia que todo ciudadano del país.

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