El té de la muerte

Para comenzar esta historia decidí buscar el significado de ser una mujer influyente y encontré en internet los siguiente:  Es ser alguien que conoce sus habilidades, talentos, corazón y mente, y emplea todo eso para mejorar su vida y de todas las personas que la rodea. abogada y defensora de mujeres como ella. Sus palabras hoy son: “¡Mira dónde estoy!”.

Era un día soleado de julio de 1975, Doña Elizabeth sintió un leve mareo, no sospechaba que podría ser un embarazo; su primer hijo apena iba a cumplir su primer año; su pareja era de carácter tranquilo, no era una persona de mostrar afecto, era más bien arisco; Elizabeth comenzó a sentir náuseas y todos los síntomas de embarazo, decidió ir donde el médico, quien le confirmó su sospecha. La noticia la atemorizó, ya había tenido una terrible experiencia con su primer embarazo; una de sus vecinas le dijo que si no quería tener el bebé ella podía darle un té para abortar, aunque muchas mujeres esperan con ansias un hijo,  no todas tienen el privilegio de estabilidad económica, o padres responsables. Esta mujer se encontraba en una verdadera encrucijada, como traer a un niño al mudo a sufrir; después de pensarlo tomó decisión de tener a su hijo.

Elizabeth se centró en lo que era verdaderamente importante para ella, su familia, su esposo no ayudaba mucho, ya que tenía adicción por el alcohol , pero no por eso lo abandonó, luchó junto a él. los problemas eran mucho, pero ella tenía claro que debería forjar el futuro de sus hijos deberían, no era una mujer estudiada, apenas logro superar la primaria, pero sabía que tenía el porvenir de aquellos niños en sus manos, con mucho esfuerzo logró sacar a sus tres hijos adelante. todos fueron unos profesionales.

Elizabeth cuenta que se siente orgullosa de sus hijos y agradecida a Dios que la hizo tomar la decisión correcta y no beber aquel té. Ella es un ejemplo de perseverancia para todos; es reconocida por los deliciosos platos que prepara y sobre todo porque aconseja mucho a las jóvenes del barrio, a veces les habla fuerte, pero los lugareños saben que en sus palabras hay sabiduría; que ella misma es motivación para ser una mujer de bien.  Hoy en día sus amigas, hijos y nietos la visitan a diario. su frase favorita “Si das amor, recibes amor”

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