Charagre un paraíso desconocido en Bocas del Toro.

Mi corazón latía sin parar, mis manos estaban sudorosas y un cosquilleo en mi estómago reflejaban mi estado de ansiedad.  Por dos años había esperado este viaje, fueron muchos meses de confinamiento por la pandemia, añoraba regresar a uno de los lugares más bonitos que he conocido “Bocas del Toro”.  Esta provincia está ubicada en la región occidental de nuestro país, posee una rica diversidad cultural debido a la influencia de la cultura caribeña e indígena.

Luego de 10 horas de un agotador viaje por carretera logramos llegar a nuestro destino, conocida por muchos como la tierra del Oro Verde, la tierra del plátano y del cacao “Bocas del Toro”, llegamos a Changuinola, una de las ciudades más importantes de la provincia y aunque estaba muy cansada por la larga travesía, me sentía muy emocionada de regresar a ese pintoresco lugar.

Después de dormir unas horas, el hermoso sonido de las aves y el cantar de los gallos me hicieron despertar, luego de un rico desayuno nos dirigimos al área de Charagre que es el lugar donde está la finca de mi familia, al llegar lo primero que ví fue a un lindo colibrí acicalándose en medio de un rosal, miré a mi alrededor y el intenso verdor del paisaje despertó aún más mi interés por recorrer la finca.  Una de mis tías me advirtió que sería un trayecto pesado por lo que me sugirió que me pusiera botas de caucho para no arruinar mis zapatillas.

Iniciamos el recorrido en compañía de mi abuela, ella nació y creció en ese lugar, a lo largo del trayecto ella nos contó que esa finca había pertenecido a nuestra familia por más de 90 años por lo que muchas historias y recuerdos se esconden en ese bosque, quedé impactada con todo lo que encontré, pude ver tucanes, loros, perezosos y mariposas a lo largo del sendero, además de una variada vegetación, árboles como el laurel, cedro, plátano y cacao abundan por todo el paisaje, así como hermosas orquídeas de diversos colores, en medio de este recorrido aprovechamos para darnos un chapuzón en las frías aguas del caudaloso Río Changuinola.

Después de una larga caminata finalizamos nuestra visita en el área de las plantaciones, allí nos encontramos a Genaro un joven Ngäbe Buglé que trabaja en la finca hace algunos años y quien nos explicó el proceso de cultivo del cacao desde su recolección, secado, tostado y molido del grano hasta la preparación del chocolate artesanal, es un proceso largo pero vale la pena el resultado final, para mí fue sorprendente la diferencia de sabor de este chocolate,  es amargo pero muy agradable al paladar.

Empezó a oscurecer, el reloj marcaba las 6: 15 de la tarde y mi abuela nos indicó que era hora de regresar, había sido un día genial, Charagre es un paraíso desconocido por muchos, espero que en un futuro cercano pueda ser visitado por más turistas nacionales y extranjeros a fin de que esta comunidad logre su desarrollo socioeconómico.

Victoria Rosales

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