La fuerza de la vuluntad en un mundo de obstáculos

Yara Wineman, mujer panameña de tez negra, delgada, cabello corto y ojos café. Inicia sus estudios como azafata en el año 1990 y culmina eel año de 1991.

Con título en mano, intenta ejercer la profesión de la que se había graduado, sin embargo, le fue imposible y decide trabajar entonces como niñera.

Entre familiares y amigos, surge una interrogante especialmente para Bryan, su sobrino, que en una de las tantas conversaciones que acostumbraba a sostener con ella, le pregunta:

¿Qué ocurrió con los sueños de ser azafata? Tía ¿Por qué abandonaste el anhelado objetivo?

Aunque, ya de eso mucho tiempo, la tía responde con algo de nostalgia e hidalguía al mismo tiempo, fue una promesa hecha a la señora Jonhson, mi madre. Trabajaría desde tierra firme, lo cual resultaba un poco contradictorio tomando en cuenta la profesión. La madre de la joven dudaba de la seguridad de los vuelos, en aquella época eran frecuentes los accidentes.

Trabajando como niñera, conoció a un joven estadounidense de nombre Jhon Wineman. Militar de tez blanca y cabello rubio. Con este chico Yara establece una relación y finalmente se casan en el año de 1993.

Pasados seis meses de matrimonio, la pareja se muda a los Estados Unidos, específicamente al Estado de Texas. Yara sin saber más que los básico en inglés, lo primero que hace es ingresar a una escuela para aprender el idioma.

Pronto llegaron los hijos y en el año de 1995 nace el pequeño Glen, Garrett sería el segundo y en el año 2000 llega al mundo Heather.

Todo marchaba bien, pero Yara sentía que se debía algo. Luego de tener a sus tres hijos trabajó en lugares como pizzerías y restaurantes, procuraba que labores del trabajo no interfiriera con las de madre, así que decidió trabajar y estudiar de noche y atender a los hijos durante el día. Logra terminar la carrera de enfermería.

En la actualidad labora como enfermera y su hijo mayor en una empresa petrolera, Garrett se desenvuelve en el medio militar y la más pequeña estudia medicina.

Yara Wineman es una mujer inspiradora, que hizo un gran esfuerzo por cuidar a sus tres hijos, trabajar, estudiar una carrera y enfrentarse a la barrera del idioma y otra cultura fuera de su país de origen

 

¡Comparte esta Crónica en las Redes!

Comentarios